Richard Galliano
nació en Le Cannet Francia en 1950. Su padre Lucien, un acordeonista italiano
afincado en Niza, le introdujo en el acordeón a los cuatro años. Estudió además
trombón, armonía y contrapunto, y a los catorce años empezó a interesarse por
el Jazz, escuchando ávidamente los discos del gran trompetista Clifford Brown.
Conforme
más profundizaba en el conocimiento del jazz, al joven Richard le sorprendía
que no hubiera prácticamente ningún acordeonista participando en esa aventura
musical. “Comencé a investigar y uno de mis profesores, Claude Noel, un
disidente del acordeón, me hizo descubrir a los maestros italianos (Fugazza,
Volpi, Fancelli) y americanos, como Art Van Damme y Ernie Felice, que tocaba
con Benny Goodman en 1947. Pasé mi adolescencia buscando discos de esos
músicos, pues era una época en la que sólo se encontraban en las tiendas cosas
de Verchuren, Aimable o Yvette Horner”, explica Galliano.
Durante
sus años de aprendizaje, tuvo que soportar las miradas burlonas de todos los
que creían, siguiendo la opinión expresada por André Hodeir, que el acordeón es
un instrumento “anti-jazz”. Y, efectivamente, el jazz no le daba entonces para
vivir, por lo que se concentró en convertirse en un virtuoso del instrumento
para ganar campeonatos y premios: Campeón del Mundo en 1966 en Valencia y en
1967 en Calais, Premio del Presidente de la República en 1968, Premio Django
Reinhardt al mejor músico de jazz otorgado por la Academia de Jazz de
Francia en 1993.
En
1973, Galliano se decide por fin a dar el salto a París, y la suerte le acompaña:
Claude Nougaro le contrata para su banda. “Entré en su orquesta a los 25 años
para reemplazar a Eddy Louis. Allí estaban, además de Nougaro, Bellonzi,
Trussardi y Vander, así que para mí fue una auténtica escuela de aprendizaje.
Asumí después los papeles de jefe de orquesta, arreglista y compositor.
Estar
al frente de una orquesta como la de Nougaro es una experiencia que marca.
Aprendí sobre todo la importancia de la melodía. Cuando compongo en mi piano,
pienso sobre todo en la canción, aunque sean piezas instrumentales”.
El
encuentro con Astor Piazzolla fue decisivo. “Piazzolla me dijo: Tienes una
imagen de acordeonista de jazz, demasiado americanizado. Eso no es bueno en
absoluto. Encuentra tus raíces francesas. Igual que yo he inventado el tango
nuevo, es preciso que tú te adentres en la nueva musette”, cuenta Galliano.
“Pero la etiqueta musette era difícil de llevar. Era una música del pasado,
desfasada, porque sus practicantes continuaban tocando el acordeón como en
1930, como si Charlie Parker, John Coltrane y Jimi Hendrix no hubieran existido
nunca. En cambio yo le añado mis influencias más profundas, que son Astor
Piazzolla, John Coltrane, Bill Evans y Claude Debussy”.
Espoleado
por el consejo de Piazzolla, Galliano se aplicó a reconstruir con pasión, pero
también con paciencia, el puzzle de todas sus influencias, hasta llegar
efectivamente a la nueva musette: “Es la suma de todas mis experiencias
pasadas, la idea de un jazz de aquí, próximo a mi ambiente, pues vivo en París,
y a mis raíces italianas. Pero me niego a definir de manera más precisa mi
proyecto: no he sacado al acordeón de un ghetto para encerrarlo en otro”,
comenta categóricamente Galliano. Es una música que, aunque esté enraizada en
la tradición, sólo le pertenece a él.
Siempre
tiene palabras de recuerdo y agradecimiento para Piazzolla: “En una época en la
que yo no sabía hacia donde iba, él me guió y me ayudó a comprender la
necesidad de preservar mi identidad. Me dio además una gran confianza en este
instrumento que ha sobrevivido a todas las modas, todas las pasiones y todos
los rechazos”. La amistad entre ambos músicos durará hasta la muerte de Astor
Piazzolla en 1992.
Con
la formación Tangaria Quintet, Galliano interpretará piezas clásicas del jazz,
temas inspirados en su amigo Astor Piazzolla; tangos y boleros, ritmos como
salsa, reggae, vals e incluso hará algún guiño a la música de Erik
Satie.
En
su discografía más reciente, destacan: 'Viaggio '(1993), Premio Django de Oro
al mejor álbum del año; 'Laurita' (1995), 'New York Tango' (1996), 'Blow Up'
(1997), 'French Touch' (1998), 'Passatori' (1999), 'Gallianissimo' (2001),
'Face to Face' (2001), 'Piazzolla Forever' (2003), 'Ruby My Dear' (2005),
'Trois danses' (2005), 'Luz Negra' (2007) y 'If You Love Me' (2007), producido
con la colaboración de Gary Burton.
Richard Galliano Colección
Richard Galliano Colección

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