miércoles, 24 de diciembre de 2014

Richard Galliano



Richard Galliano nació en Le Cannet Francia en 1950. Su padre Lucien, un acordeonista italiano afincado en Niza, le introdujo en el acordeón a los cuatro años. Estudió además trombón, armonía y contrapunto, y a los catorce años empezó a interesarse por el Jazz, escuchando ávidamente los discos del gran trompetista Clifford Brown.

Conforme más profundizaba en el conocimiento del jazz, al joven Richard le sorprendía que no hubiera prácticamente ningún acordeonista participando en esa aventura musical. “Comencé a investigar y uno de mis profesores, Claude Noel, un disidente del acordeón, me hizo descubrir a los maestros italianos (Fugazza, Volpi, Fancelli) y americanos, como Art Van Damme y Ernie Felice, que tocaba con Benny Goodman en 1947. Pasé mi adolescencia buscando discos de esos músicos, pues era una época en la que sólo se encontraban en las tiendas cosas de Verchuren, Aimable o Yvette Horner”, explica Galliano.

Durante sus años de aprendizaje, tuvo que soportar las miradas burlonas de todos los que creían, siguiendo la opinión expresada por André Hodeir, que el acordeón es un instrumento “anti-jazz”. Y, efectivamente, el jazz no le daba entonces para vivir, por lo que se concentró en convertirse en un virtuoso del instrumento para ganar campeonatos y premios: Campeón del Mundo en 1966 en Valencia y en 1967 en Calais, Premio del Presidente de la República en 1968, Premio Django Reinhardt al mejor músico de jazz  otorgado por la Academia de Jazz de Francia en 1993.

En 1973, Galliano se decide por fin a dar el salto a París, y la suerte le acompaña: Claude Nougaro le contrata para su banda. “Entré en su orquesta a los 25 años para reemplazar a Eddy Louis. Allí estaban, además de Nougaro, Bellonzi, Trussardi y Vander, así que para mí fue una auténtica escuela de aprendizaje. Asumí después los papeles de jefe de orquesta, arreglista y compositor.

Estar al frente de una orquesta como la de Nougaro es una experiencia que marca. Aprendí sobre todo la importancia de la melodía. Cuando compongo en mi piano, pienso sobre todo en la canción, aunque sean piezas instrumentales”.
El encuentro con Astor Piazzolla fue decisivo. “Piazzolla me dijo: Tienes una imagen de acordeonista de jazz, demasiado americanizado. Eso no es bueno en absoluto. Encuentra tus raíces francesas. Igual que yo he inventado el tango nuevo, es preciso que tú te adentres en la nueva musette”, cuenta Galliano. “Pero la etiqueta musette era difícil de llevar. Era una música del pasado, desfasada, porque sus practicantes continuaban tocando el acordeón como en 1930, como si Charlie Parker, John Coltrane y Jimi Hendrix no hubieran existido nunca. En cambio yo le añado mis influencias más profundas, que son Astor Piazzolla, John Coltrane, Bill Evans y Claude Debussy”.

Espoleado por el consejo de Piazzolla, Galliano se aplicó a reconstruir con pasión, pero también con paciencia, el puzzle de todas sus influencias, hasta llegar efectivamente a la nueva musette: “Es la suma de todas mis experiencias pasadas, la idea de un jazz de aquí, próximo a mi ambiente, pues vivo en París, y a mis raíces italianas. Pero me niego a definir de manera más precisa mi proyecto: no he sacado al acordeón de un ghetto para encerrarlo en otro”, comenta categóricamente Galliano. Es una música que, aunque esté enraizada en la tradición, sólo le pertenece a él.

Siempre tiene palabras de recuerdo y agradecimiento para Piazzolla: “En una época en la que yo no sabía hacia donde iba, él me guió y me ayudó a comprender la necesidad de preservar mi identidad. Me dio además una gran confianza en este instrumento que ha sobrevivido a todas las modas, todas las pasiones y todos los rechazos”. La amistad entre ambos músicos durará hasta la muerte de Astor Piazzolla en 1992. 

Con la formación Tangaria Quintet, Galliano interpretará piezas clásicas del jazz, temas inspirados en su amigo Astor Piazzolla; tangos y boleros, ritmos como salsa, reggae,  vals  e incluso hará algún guiño a la música de Erik Satie.

En su discografía más reciente, destacan: 'Viaggio '(1993), Premio Django de Oro al mejor álbum del año; 'Laurita' (1995), 'New York Tango' (1996), 'Blow Up' (1997), 'French Touch' (1998), 'Passatori' (1999), 'Gallianissimo' (2001), 'Face to Face' (2001), 'Piazzolla Forever' (2003), 'Ruby My Dear' (2005), 'Trois danses' (2005), 'Luz Negra' (2007) y 'If You Love Me' (2007), producido con la colaboración de Gary Burton.
Richard Galliano Colección 


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